Todos aprendemos de errores.

Como lo dije en mi anterior artículo, en estas épocas navideñas vienen a mi cabeza muchas reflexiones. Realmente si quisiera hacer un balance de este año diría que aprendí demasiado y no todas las cosas a las buenas.

Ayer una de mis amigas comentó que el 2017 fue el año del gallo y este sin lugar a dudas es por por naturaleza un peleador.  El año del Gallo es caracterizado por los tiempos de rectitud, de justicia y de logística eficiente. Así que tal vez por este motivo tuvimos que dejar algunas cosas atrás y soltar situaciones que ya no necesitábamos para poder avanzar.

También surge en muchas ocasiones el arrepentimiento de situaciones que nosotros mismos provocamos y no quisimos haber vivido. Sin embargo ya no hay vuelta atrás, de nada nos sirve darle mil vueltas al asunto si ya las cosas están hechas, lo único que podemos hacer es conciencia de las causas que nos llevaron a las distintas decisiones que tomamos y aprender de ellas.

Si consideramos que hubo algo que ahora vemos que no estaba en coherencia con nosotros, no hay nada de malo en aceptarlo y ofrecer disculpas, eso habla muy bien de nosotros y como logramos sobreponernos a nuestro ego con la intención de buscar un poco más alto,  siempre debemos mirar hacia adelante, mirar hacia atrás solo es válido si lo hacemos con la intención de revisar un poco nuestros comportamientos y lograr avanzar, aprender y modificar lo que no nos gusta sin juzgarnos.

Cuando nos llenamos de culpa y arrepentimiento nos agobiamos, es una emoción que nos hace suponer ¿que hubiéramos podido haber hecho si…?, cuestiones que solo nos hacen vivir en un pasado que queramos o no, ya no nos pertenece.

Hay tres cosas que nos pueden ayudar a sobreponernos a esa culpa:  primera aceptar que en ese momento fue lo mejor que pudimos haber hecho, segunda es reírnos de nosotros mismos (infalible) y tercera esperar a que el tiempo pase. El tiempo todo lo borra decía mi Mamá.

Los arrepentimientos a veces vienen acompañados de dolor y tristeza, también es bueno sentir esto de vez en cuando, pero lo importante es no quedarnos en este estado ya que sin lugar a dudas estas circunstancias nos dejan grandes lecciones y si tenemos metas y sueños, si queremos sacar lo mejor de nosotros, si amamos a las personas y no queremos herirlas, lo mejor luego de circunstancias difíciles es aprender.

La elección que tenemos es seguir amándonos y creyendo en nosotros a pesar de los “errores” cometidos, no estamos mal, simplemente estamos en un proceso de aprendizaje, cada circunstancia es una nueva oportunidad para poner en práctica lo que ya hemos practicado, es importante perdonarnos a nosotros mismos y saber que si ya hemos pasado por allí una vez y no nos gustó, no debemos volver a llegar a esas situaciones. Todos cometemos errores y debemos aprender de ellos.

Todos aprendemos de errores.

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Todos aprendemos de errores.

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